Habían dicho que era una transformación constante. Otros pasaban fascinados con sus ocurrencias. También le decían que había salido de un dibujo animado. Otros le veían el brillo en los ojos y le atribuían características mágicas u angelicales. Hubieron también quienes la miraban como un rival.
Sus días los gastaba en canciones, relatos y en alentar a algún ahogado que aparecía entre sus amigos. Por que nadie es inmune a las agitadas emociones. Los sueños los creaba como si tuviere muchas vidas y ninguna. Con espontaneidad, falta de cordura y pasión.
Caminaba sola bajo las noches de luna y encendía un cigarrillo con ese gustito de la soledad.
Había aprendido biología, anatomía, había investigado de civilizaciones legendarias, también de conspiraciones, había dejado su religión y cambiado por el ateísmo. Y había repetido las palabras de sus libros en frente de todos en una clase al creer que entenderían como argumento válido que, si dios existiera en el cielo, ya nos hubiese caído encima.
Con el tiempo también se encontró con algo superior que quiso conocer antes de morir. Y los ojos se le pusieron rojos de ver mas documentales de los que pudo entender. Ya que en la física nunca fue erudita.
Al final de todo se decepcionó de la búsqueda del todo a través de la ciencia, ya que escuchó que la física y la matemática servía para medir sólo dentro de nuestra percepción humana. Y le dejó ese trabajo a los que querrían descifrarlo al menos lo mejor posible el resto de su vida.
Vivió algunas pesadillas como todos. Unas mas impactantes que otras. Y como todo ser en este mundo guardaba sus secretos, algunos como asuntos pendientes.
Hubo comprendido un día que los hombres no sabemos perdonar. Y creía que la fragilidad humana era la culpa de todo y lo único verdadero al mismo tiempo. Ya para entonces comenzó a detener su paso para reconocer los rostros que le acompañaban. Debía ver un poco el paisaje antes de morir.
Una de sus noches de pensamientos fugaces se dispuso a escribir por que a los pensamientos hay que sacarlos de la cabeza o simplemente no existen. Como ella decía: el hombre tiene mala memoria.
- Siempre pensé ser distinta. Creo que eso es la condena de los conscientes, pero distinto es un término que excluye a muchos hombres en algo "común". Y común muchas veces es algo que se ha subestimado. Ya no sé que es ser distinto o especial. He visto hombres luchar cada mañana por un sueldo de miseria sin importar que su cuerpo se destruya y enferme. He visto vacío en hogares tradicionales. He visto infelicidad en los ojos de los envidiosos. Y personas sencillas con sonrisas sinceras o al menos que no joden al resto. Ya no se que es ser especial. Por que en este mundo todos somos masticados de algún modo. Y algunos se vuelven pedazos y en esos pedazos aun tienen su porción de encanto. A veces pienso que los "no especiales" se sienten mas acompañados. Recuerdo cuando jugaban pelota en la calle de mi barrio y las vecinas llevaban un plato de arroz con menestra y carne a mi madre. ¡Vaya que eso sí era especial! O la vez que iba a jugar mi equipo de fútbol y se me hubiese caído mi abrigo sin notarlo si no fuese por otro hincha que por la ventana del taxi que pasaba, y que por suerte yo iba mirando, me hizo señas y le agradecí con un dedo pulgar.
No quiero ser especial. Sino yo mismo.
No se cuánto tiempo me quede para vivir lo que me divierte, lo que me hace feliz como un niño. Tampoco se como no tener mal humor de vez en cuando. Es peculiarmente algo que me cuestiono. Si no tenemos tiempo no es funcional andar amargado por la vida. Pero hay cosas que no son exactas. Y yo no soy nada exacta- se dijo antes de cerrar sus ojos a las 4:00 am. Y se dispuso a hacer algo que le divertía. Imaginar historias que olvidaría, entre vigilia y sueño, para dormir hasta el medio día.

