jueves, 16 de julio de 2015

Como si fuesen una


Callada estaba jugando en la esquina con una pelotita, con una inocencia que solo puede venir de ella. 
Ella, mujer y niña, como si fuesen una sola composición alternada. Un himno de muchas melodías y palabras tatuadas en la piel. Yo sabía quién era ella para el mundo, porque supe de aquel extraño. Pero el mundo jamás supo entender lo que era ella para mi. 
Era una flor, un suspiro, la hierba verde, las mañana sin zapatos; los cuerpos enroscados, los amar es compartir, los peluchitos hechos a mano; los “yo más” de lo enamorados luego de un “te amo”; las gaviotas en forma de flecha orientando a los vientos y ese  fresco suspiro después de oler a tierra húmeda. Pues ya no se como describir los misterios que ella guarda, y más aún las sensaciones que me hace vivir.
Como una niña veces se resiente y juega sola. A veces, mas que preguntarle acerca de lo que esta haciendo, solo place mirarla.  Otras, le discuto para verla trompuda. Y cuando anda con el ánimo imparable, te brinca encima y hasta hace travesuras -Como cuando endulza de más mi taza de café-.
Se encanta con los astros e imita a los osos. Se enamora de los colores y se viste de florecitas. Dice un -no te quiero - que bien sabes, es mentira. Y luego corre hacia ti para sorprenderte con un -te quiero- y sacarte mil sonrisas.

Vive de cometas y de poesías. Se cobija en mis brazos y se arropa con mi alma. Va por un café y termina con la nueva malteada. Me busca enojar para reírse de mi cara, me juega bromas tratando de asustarme y luego se muere de risa.  Se descubre en cada palabra que escribe; en cada anhelo y cada ser que ama. Se limpia las llagas con canciones y se viste de rosa aun entre pesadillas que intentan sabotearla. Tiene un gesto diferente cada mes. Aún se esconde de fantasmas y se repleta de chocolates cuando se le antojan. Se reinventa con cada caída aunque le cuesten lágrimas, como saltándose de los esquemas de este mundo. Intelectual y juguetona; profesional y dulce; temática organizada y fiel a sus principios. Guerrera de níveos brazos y alma inextinguible, cuya única arma es su propia luz y su lanza son sus letras.

Tal vez sea suficiente para que comprendas que podría conocerla quinientas vidas y amarla en cada una.

Es la musa del jardín de mi ensueño. 
Es mi compañera de aventuras. 
Mi mujer sabia y prudente. 
Mi dulce flor en plena mañana. 
Mi delirio en verso entre sábanas.
El femenino eco de mi infinito.
El nombre que lleva mi luna y la bailarina de mi costilla. 

Pensaba esto mientras la veía.                                                                          
Me escuchó creo, el pensamiento y giró como un gatito, para cubrirse dándome la espalda y así seguir jugando de nuevo.



La Bruja

  Dicen que nos enamoramos del ideal del amor de cada uno, pero a veces necesito platicar contigo aunque no recuerde ya tu nombre. A veces r...