sábado, 23 de marzo de 2013

Pálpitos de Asfalto

Caminando dos caminando
y ella a mi lado,
como quisiera grabar una foto infinita.
Caminando van como dos extraños,
abrazándonos solo en el alma.

Tus labios evocan predicciones,
tu pasado inunda las promesas,
pero te tengo aquí, caminando;
con tu piel mojada y tus cabellos revueltos,
revueltos de hermosura.

Tu cuerpo entero asesina tus palabras.
La lluvia me lo ha contado todo.

Caminando te he venido a topar,
con el corazón agitado, con la razón en un estante,
arrinconada entre tus ganas de morir y tus horas de llanto.

Caminando van mojados,
empapados de grandeza
y sublimes latidos.
La lluvia delata las pasiones;
La noche, nos hace eternos.

Y el corazón sonríe,
sonríe atento.


Kamil Paulé

miércoles, 20 de marzo de 2013

Amor de Luna

¿Puedo quedarme junto a ti amada Luna?
¿puedes llevarme de aqui y perderme en tu serenidad? 
Tu amor es el mas fiel que he tenido.
Me sorprendes, me enamoras, nunca te cansas de venir a buscarme; agitas mi sangre como corrientes de mar. Ordenas a la brisa que venga a acariciarme para luego cobijarme en tu silencio.
No dices nada... 
Pero yo tengo tantas preguntas para ti. Conoces mi ira, mis sueños, mis guerras; te hiciste inmensa alegrandote por mi, como cómplice de mis latidos, aquella noche en que ambos creimos que era perfecta. Para ti siempre seré aquella niña que enamoraste hace tantos inviernos al verte por primera vez. 

Cargada de mis deseos hoy una vez más solo callas, mostrandote hermoza para hacerme sonreir, como si nada hubiese pasado, como si nunca me hubiese equivocado, como intentando que entienda el sencillo lenguaje de tu luz... ese que aun no logro aprender. Y tu... aun me amas? con ese amor que nunca me has negado, por q tu no niegas el amor ni me traiconas como yo, cabizbaja me recibes siempre sin negarme tu presencia, atenta a cada paso que doy. Quedate Luna mia! ilumina mi oscuridad esta noche, hoy solo cabes tu en mi corazon.
Por que si he de morir un dia ya he entendido que esa bella historia del "amor" solo la vivi contigo, mi amor de Luna, mi eterno amor.

Grita la lluvia

Llegó y sin preguntar nada se sentó en el sillón del patiecito de recreos de su instituto. Su cabellera roja hacia un agradable juego con su blusa naranja, sus jeans y sus zapatitos de muñeca.

Llovía a cántaros y los demás comenzaron a sentarse en las bancas próximas. Como es de costumbre en ella , quién está preparada para estas situaciones en las que prefiere simplemente, desaparecer; se ubica en la banca más distante, para no dar respuesta a las preguntas típicas de los que "hacen tiempo" hasta que la lluvia cese.

Entre los retenidos está alguien que le es difícil determinar si le incomoda o simplemente le hace falta. Comienza a mover sus piernas estiradas como una pequeña que no alcanza el piso. Ella está nerviosa.

Y empieza la guerra de sus señales "indifernetes".

Se harta rápido de la incomoda situación y mira de reojos como para que nadie lo note. Se coloca sus audífonos para que así la música la traslade a un mundo más comprensible, menos complicado y más intuitivo. Un mundo donde sus sentimientos no sean ni mal interpretados, ni bien interpretados; un mundo donde se pierde egoístamente en sus maravillosas emociones, sin reclamos.

Los minutos se hacen más largos en contraste a la percepción de los días vividos, tan rápido pasaron sus días austeros e iracundos, tan rápido el recuerdo de aquellos abrazos. Así como las carachas de las recientes heridas y como asoma el desengaño.

Se queda respirando el mismo aire, húmedo.

Está ahí pero no está, es parte de la lluvia misma y de la música que le hace mover la cabeza con los ojos cerrados.

Las gotas están espesas asustando a la multitud temerosa de que sus ropas se destruyan y sus apuntes dejen de existir. Ella, que poca importancia le da a esas banalidades, sonríe como un pequeño niño antes de hacer una travesura y de un rato a otro sale corriendo hacia la lluvia. Ella conserva esa niña que muchas pierden al convertirse en "mujeres serias". Abre los brazos y salta de frío. Se tiembla, se espeluca, se estruja, se arrebata y grita sus emociones a la lluvia, sin palabras. Grita sus sentimientos callada, solo a base de sonrisas.
Empapada regresa, con una cara angelical y traviesa llena de felicidad. Esa felicidad de no privarse de hacer lo que ha amado desde niña, seguir sus latidos.

Los demás que siempre tienen algo que decir y a los que les parece extraño su encantador carácter impulsivo, la miran con rareza reservando sus comentarios para luego, cuando esté ausente. Pero hay alguien que disfruta de verla, alguien que la contempla por puro gusto. Ha entendido su lenguaje y disimula su sonrisa. Un recuerdo que no la olvida, por lo que es y por sus días de lluvia.






La Bruja

  Dicen que nos enamoramos del ideal del amor de cada uno, pero a veces necesito platicar contigo aunque no recuerde ya tu nombre. A veces r...