domingo, 25 de enero de 2015

De flores marchitas

Se mueren mis flores
Y me olvidare del olor de tu piel. No quedaran flores de vainilla ni escencias que me lo recuerden.
Y no se por que los hombres anhelan saber que pasa al morir si lo vivimos a diario cuando los paisajes que pintamos, se destiñen.
No hay arrepentimientos, crecí de tu mano. Sentí todo lo que pude sentir desde las orejas a los pies. Desde los arcoiris hasta la luna.
Desde los sueños inocentes enterrados bajo un árbol hasta los escupitajos en palabras de cada desengaño.
Las flores que fertilizaba con casas encantadas y tazas de café, demasiado dulces para pasar inadvertidas, quedan ya marchitas,  desgastadas de adioses y envenenadas de decepción.
Morir es olvidar esos ojos marrones que tomaban el color de los rayos del sol en el atardecer.
Es dejarte para que vivas y para vivir sin el agua viciada del que retiene demasiado.
Se mueren mis girasoles y tu no estas enterada. 
Y temo hasta si un día me vayas a extrañar y yo ya no exista.
Deseo que eso no suceda o deberás enterrar también tus lirios en la misma lapida.
El amor es como un sueño y se bien que las flores renacen..
Pero yo hoy entrego mis lagrimas a esta noche de garua leve.
Por que no soy la sonrisa que te hace brillar y ya no quiero aguardar mil lunas para llenarme de lastimera esperanza.
Así es la muerte
Es honda y profunda
Es angustiante
E irónicamente serena en tristeza.
Jamas pensé que llegaría este día.
Pero en esta noche, en este mismo cuarto donde un día floreció tu nombre, se mueren mis flores.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

La Bruja

  Dicen que nos enamoramos del ideal del amor de cada uno, pero a veces necesito platicar contigo aunque no recuerde ya tu nombre. A veces r...