lunes, 15 de julio de 2013

COMO HOJA AL VIENTO


-¿O sea que tu no decides por tus actos? ¡No puedes ser como una hoja que va donde se la lleva el viento! -Exclamé enfurecida y llena de lágrimas- Ella, por más extraño que pareciese, también se cansaba de justificar. Y se sentó a mi lado como una réplica de mi a tratar de entenderlo mientras mirábamos juntas el suelo.
A veces es complicado entender nuestros actos, nuestras necesidades. A veces, vivir de sueños es el único recurso que tenemos para llenar los vacíos del alma. Las fichas de nuestro rompecabezas que nos fueron robadas en el camino.

Caminamos mientras pensaba que quizás todo este dolor era la redención del que fue suyo, la venganza tardía de sus verdugos. -Tal vez ni ella lo entienda -me dije-. Es duro ser el saco de box de las frustraciones de alguien a quien amas. Pero es más duro tener la certeza de que todos tus esfuerzos serán llevados por el viento.

Nos detuvimos en un pasaje junto a un arbolito muy verdoso y la abracé con mi alma, con mi vida, por que la amaba. Y lloré como si tuviésemos la misma piel, tanto así, que ella más firme que yo acabó por consolarme. Tomó una hoja de árbol y la rasgó -Mira, nos soy una hoja -dijo con serenidad y cierta dulzura- Las hojas se rompen. Nuestras almas comprendieron en aquel momento algo más de lo que comprendían nuestras mentes, inmediatamente llegó la calma y continuamos caminando.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

La Bruja

  Dicen que nos enamoramos del ideal del amor de cada uno, pero a veces necesito platicar contigo aunque no recuerde ya tu nombre. A veces r...