Aun no se en que momento desapareciste
Y miro al vacío buscándote
a pesar de que no estarás.
Pero que fija se ha quedado tu rostro e mi memoria que te veo en todas las cosas ¡hasta en las mas tontas! como si estuvieses conmigo.
Porque siento el sabor de tus labios
aunque suene a trillado
es que me he quedado en el preciso momento
en que mi boca se aproximaba a la tuya
y me plantabas un beso.
Y cada segundo que no lo siento
es la medida en que reconozco
que ya hace muchos días que
no te tengo.
Y no se como lidiar con esta tontería
de los cines sin debates
que dábamos entre risas
los miércoles de descuento.
Y no entiendo el sentido de
que me faltes
Y que sobre escribas tus tatuajes
con besos que no saben
ni cuando ríes en serio.
Y creo que ni el tiempo ni el espacio
ni el sexo ni el vicio
sirve cuando el cuerpo que tengo
ya no es ni mio.
Apareces entre sueños
así fugazmente
y te muerdo y me aferro a que muero contigo
Y me gasto pensando lo idiota de querer ahogar tu
boca en cuerpos vacíos.
Vacíos de ti, de mi, de nosotros.
Vacíos de recuerdos, de gritos
de verte corriendo a abrazarme.
De esos que buscan el amor de su vida
por superviviencia.
Y rompo tus fotos o las borro para
ver si al fin te vas
y es ahí más cuanto te acercas.
He recorrido mil montañas
el mar, dibujado la arena.
Saboreado la vida
y sigues ahí como tatuada a mi carne.
Y te termino echando de todo a mi al redor
de mi teléfono, de mi mesa de noche, de mis almohadas,
de mis pantallas, de mis diarios y galerías.
He echado hasta a tus amigos para no verte
para que no me tortures mas
con tus ojos
con tu voz
con ese recuerdo de tus labios
en los míos.
Pero sigues, ahí
en la ausencia
como invisible
caminando a mi lado
sin ganas de irte,
aunque ya te hayas ido.
Poema versionado publicado en la Revista Cultura Colectiva el 28 nov 2016 como:
No entiendo el sentido de que me faltes
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